La infanta Cristina ha confirmado los rumores que circulaban en torno a su ausencia del palacio de Maribente este verano, dejando a la opinión pública en estado de shock. A pesar de las expectativas de un posible acercamiento a la familia real, fuentes cercanas han ratificado que la infanta no ha estado presente en Mallorca, eligiendo en su lugar el silencio y la privacidad.
Este verano, la atención estaba centrada en si Cristina asistiría a los eventos familiares como un gesto de reconciliación con el rey Felipe VI y la reina Leticia. Sin embargo, la realidad ha sido otra: la infanta ha optado por alejarse del foco mediático y del simbolismo que implica aparecer en el palacio. En vez de eso, ha buscado refugio en Vidart, en el País Vasco francés, disfrutando de días tranquilos lejos de las cámaras y del protocolo.
Su decisión de no aparecer en Maribente no es casual; es un claro reflejo de su nueva vida tras el divorcio de Iñaki Urdangarin. Este es su segundo verano como mujer soltera, y ha elegido priorizar su vida familiar y su relación con su hijo Juan, quien reside en Londres. La infanta ha mantenido una agenda privada y selectiva, con la única aparición pública en una cena íntima por su 60 cumpleaños en el Palacio de la Zarzuela, donde su presencia fue discreta y sin afán de ser el centro de atención.
Marivent ha confirmado lo que muchos ya sospechaban: Cristina ha tomado un rumbo diferente, eligiendo una existencia más sencilla y alejada del deber institucional. Su residencia habitual sigue siendo Ginebra, donde combina trabajo y tranquilidad, reafirmando que ya no necesita representar un papel para sentirse parte de la familia real. Esta elección de vida pone fin a las especulaciones y demuestra que la infanta Cristina ha decidido seguir un camino más sereno y libre, marcando un nuevo capítulo en su vida.