¡SUCEDIÓ HOY! En un giro inesperado de los acontecimientos, el famoso boxeador Saúl “Canelo” Álvarez ha lanzado una advertencia directa al exjefe de la policía de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, insinuando la intervención del poderoso narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. Este mensaje, que ha resonado en los pasillos del poder, no fue un simple comunicado, sino una amenaza velada que pone de relieve la gravedad de la situación en la que se encuentra Canelo.
Durante semanas, el ícono del boxeo ha mantenido un perfil bajo mientras las autoridades investigan sus finanzas, pero este reciente mensaje revela una desesperación alarmante. “Déjenme o el Mencho irá por ustedes”, se dice que fue la frase que circuló entre los círculos de seguridad, una declaración que no solo sugiere una conexión peligrosa con el crimen organizado, sino que también pone en tela de juicio la autoridad de Harfuch.
La advertencia de Canelo no es trivial; refleja un entorno donde el poder del narco se entrelaza con la fama y la imagen pública. Fuentes cercanas a la investigación han indicado que la fiscalía está tras los pasos de un entramado financiero que podría estar vinculado al lavado de dinero, con empresas de Canelo operando en territorios controlados por el Cártel Jalisco Nueva Generación. Este descubrimiento ha encendido alarmas en el gobierno, que ahora se encuentra en un delicado equilibrio entre proteger a un ídolo nacional y enfrentar potenciales vínculos criminales.
Mientras tanto, Harfuch, lejos de retroceder, ha intensificado sus movimientos, sugiriendo que está dispuesto a desafiar las sombras que amenazan su trabajo. La tensión crece, y la pregunta que todos se hacen es: ¿hasta dónde llegará esta lucha de poder entre un ícono del deporte y las estructuras del crimen organizado? La respuesta podría cambiar el rumbo de la narrativa en México, donde la frontera entre la ley y el narco se vuelve cada vez más difusa.